miércoles, 30 de julio de 2008

domingo, 27 de julio de 2008

Telebasura







Cualquier día

El grupo comenzó a funcionar en 1987, tocando en fiestas locales y bares y todo tipo de tugurios. Después de un par de ajustes en la formación del grupo grabaron dos discos con el sello Barrabás. Se fueron haciendo conocidos tocando por Madrid, hasta que en el año 1995 rompen con el sello Barrabás y deciden autogestionarse con su propia sello discográfico independiente Producciones BKT. Sacan dos discos más, Cría cuervos y Tu Condena, y tocan en diversos festivales de rock como Festimad o Metaliko Rock entre otros. Después de esto decidieron hacer una trilogía llamada La Ruta del Ché, que se compondría de tres discos,donde incluyen diferentes versiones como la de "Hasta siempre" de Carlos Puebla y grabadas mientras están en gira por algunos países como en Cuba, México, o Argentina. En esta etapa de La Ruta del Ché toman influencias de los países sudamericanos e incluyen más instrumentos y ritmos más latinos.
Dando concluida La Ruta del Ché, sacan un nuevo disco llamado Historias Directas de Boikot, que en el original incluye un libro y un vídeo de la ruta. Después editan dos discos más, De espaldas al mundo y Tus problemas crecen. Durante 2007, al igual que en años anteriores, han estado actuando en diferentes festivales en Colombia, Alemania e Italia y destaca su participación en el Barisarock, un festival organizado bajo el lema "por la paz, el rock y la convivencia entre culturas" celebrado en el mes de agosto en Estambul (Turquía). Durante ese año también participaron en la extensa gira Ni un paso atrás junto a los grupos Reincidentes, Porretas y Sonora. A finales de 2007 los componentes de Boikot viajaron a Mostar (Bosnia) para grabar en el Pavarotti Music Centre su undécimo disco, titulado Amaneció, que se publicó el 2 de abril de 2008 editado por la plataforma Realidad Musical.

Con las manos en la masa


domingo, 20 de julio de 2008

Historias de una crisis II


"El mundo no ha sido amable con el neoliberalismo, esa caja de sorpresas de las ideas que se basa en la noción fundamentalista de que los mercados se corrigen a sí mismos, asignan los recursos con eficiencia y sirven bien al interés público. Este fundamentalismo del mercado estuvo detrás del thatcherismo, la reaganomía y el denominado "consenso de Washington", todos ellos a favor de la privatización, de la liberalización y de los bancos centrales independientes y preocupados exclusivamente por la inflación.

El fundamentalismo del mercado sirve a ciertos intereses y la teoría económica no lo respalda
Durante un cuarto de siglo, los países en vías de desarrollo han estado en pugna, y está claro quiénes son los perdedores: aquellos que siguieron políticas neoliberales no sólo han perdido la lotería del crecimiento, sino que cuando esos países crecían, los beneficios iban a parar desproporcionadamente a las clases más altas.

Aunque los neoliberales no quieren admitirlo, su ideología también ha fracasado en otra prueba. Nadie puede afirmar que los mercados financieros hicieran un trabajo estelar en la asignación de recursos a finales de la década de 1990, cuando un 97% de las inversiones en fibra óptica necesitaron años para ver la luz. Pero al menos ese error tuvo una ventaja inesperada: con la bajada de los costes de la comunicación, India y China se integraron más en la economía mundial.

Pero es difícil ver muchas ventajas en la enorme e inadecuada asignación de recursos al sector de la vivienda. Las casas construidas recientemente para familias que no podían pagarlas se están deteriorando a medida que millones de estas familias se ven obligadas a dejar su hogar y sólo quedan en pie las fachadas. En algunas comunidades el Gobierno ha tomado por fin cartas en el asunto y está retirando los restos. En otras, la destrucción se extiende. De modo que incluso aquellos que han sido ciudadanos modelo, endeudándose con prudencia y manteniendo sus casas, descubren ahora que los mercados han hecho que disminuya el valor de su vivienda más allá de las peores pesadillas.

Ciertamente, este exceso de inversión en el sector inmobiliario tuvo sus beneficios a corto plazo: algunos estadounidenses disfrutaron, aunque sólo fuera durante unos meses, de los placeres de ser propietarios y de vivir en una casa más grande de lo que podían permitirse. ¡Pero a qué precio para sí mismos y para la economía mundial! Millones perderán los ahorros de su vida con la casa. Y las ejecuciones de hipotecas de viviendas han precipitado una recesión mundial. Cada vez se coincide más en el pronóstico: esta crisis será prolongada y extensa.

Y los mercados tampoco nos prepararon bien para el encarecimiento del petróleo y los alimentos. Por supuesto, ninguno de los sectores es un ejemplo de economía de libre mercado, pero ése es en parte el argumento: la retórica del libre mercado se usa selectivamente; se asume cuando sirve a intereses especiales y se descarta cuando no es así.

Quizá una de las pocas virtudes del Gobierno de George W. Bush es que el desfase entre retórica y realidad es menor que con Ronald Reagan. A pesar de toda su retórica de libre mercado, Reagan impuso restricciones comerciales a mansalva, incluidas las famosas restricciones de exportación "voluntarias" a los automóviles.

Las políticas de Bush han sido peores, pero el grado en que ha servido abiertamente al complejo industrial y militar estadounidense ha sido más meridiano. La única vez que el Gobierno de Bush se volvió ecológico fue cuando empezó a subvencionar el etanol, cuyas ventajas para el medio ambiente son dudosas. Las distorsiones del mercado de la energía (en especial a través del sistema tributario) continúan, y si Bush hubiera podido salirse con la suya, las cosas estarían peor.

Esta mezcla de retórica de libre mercado e intervención estatal ha funcionado especialmente mal para los países en vías de desarrollo. Se les dijo que dejasen de intervenir en la agricultura, con lo cual sus agricultores quedaron expuestos a una devastadora competencia por parte de Estados Unidos y Europa. Sus agricultores habrían podido competir con los estadounidenses y los europeos, pero no con las subvenciones estadounidenses y europeas. No es de extrañar que las inversiones en agricultura en los países en vías de desarrollo desaparecieran y que el desfase alimentario se agravara.

Los que prodigaron este mal consejo no tienen que preocuparse de mantener un seguro contra demandas por negligencia. Los costes los soportarán los países en vías de desarrollo, en especial los pobres. Este año veremos un gran aumento de la pobreza, sobre todo si la medimos correctamente.

Dicho de manera más sencilla, en un mundo de abundancia, millones de personas en los países en desarrollo siguen sin poder pagar las necesidades nutricionales básicas. En muchos países, la subida de precios de los alimentos y la energía tendrá consecuencias especialmente devastadoras para los pobres, porque estos artículos constituyen una parte más elevada de sus gastos.

El enfado en todo el mundo es palpable. Los especuladores son blanco de buena parte de esa ira, lo cual no es sorprendente. Los especuladores sostienen que no son la causa del problema, sino que simplemente se dedican al "descubrimiento de precios", o en otras palabras, están descubriendo -un poco tarde para hacer mucho respecto al problema este año- que hay escasez.

Pero ésa es una respuesta poco honrada. Las expectativas de subida y volatilidad de los precios animan a cientos de millones de agricultores a tomar precauciones. Puede que ganen más dinero si guardan un poco de su grano hoy para venderlo más tarde; y si no lo hacen, no podrán pagarlo si la cosecha del año siguiente es menor de lo esperado. Un poco de grano sacado del mercado por cientos de millones de agricultores de todo el mundo se convierte en mucho.

Los defensores del fundamentalismo del mercado quieren achacar la culpa no a los fallos del mercado sino a los fallos del Gobierno. Cuentan que un alto cargo chino decía que el problema era que el Gobierno estadounidense debería haber hecho más por ayudar a los estadounidenses de rentas bajas con sus viviendas. Estoy de acuerdo. Pero eso no cambia los hechos: los bancos estadounidenses gestionaron mal el riesgo en una escala monumental, y esto tuvo repercusiones mundiales, mientras que los que dirigen estas instituciones se han ido con miles de millones de dólares como compensación.

Actualmente percibimos un desajuste entre los beneficios sociales y los privados. Pero a menos que estén escrupulosamente alineados, el sistema de mercado no podrá funcionar bien.
El fundamentalismo de mercado neoliberal siempre ha sido una doctrina política que sirve a determinados intereses. Nunca ha estado respaldado por la teoría económica. Y, como debería haber quedado claro, tampoco está respaldado por la experiencia histórica. Aprender esta lección tal vez sea un rayo de luz en medio de la nube que ahora se cierne sobre la economía mundial".
El pais digital, 20/07/2008, JOSEPH E.STIGLITZ

Joseph E. Stiglitz es catedrático de la Universidad de Columbia y recibió el Premio Nobel de Economía en 2001. Su último libro, escrito con Linda Bilmes, es La guerra de los tres billones de dólares. Project Syndicate, 2008.

Historias de una crisis I


Según cientos de "catedráticos" de la calle, que lo único que han leído por completo ha sido algún periódico deportivo, aseguran categóricamente que el Marxismo es un sistema acabado que ha demostrado su ineficacia, pero no se dan cuenta que el Marxismo es una simple teoría económica que debemos de aplicar todos, no solo unos pocos, y que por lo tanto poco tiene que ver con ciertos desmanes que muchas veces se ponen como paradigmas de dicha teoría.

A estas gentes, catedráticos sin cátedra, les recomendaría que reflexionaran un poco y puede que el sistema agotado sea el liberal, que es el causante que cientos de personas mueran extranguladas en las manos invisibles que rigen el mercado, ellos son los auténticos causantes de esta crisis, y de todas las demás, y de todas las que vendrán si no se cambian las cosas, los titiriteros que mueven los hilos son los que se están quedando con el dinero de tu hipotéca, del pan de tus hijos, esos que fomentan ese liberalismo que nos hace saborear el placer del cielo, pero rápidamente nos recurda que lo único que tenemos es mierda.

Esto no pretende ser un manifiesto en favor de nada, simplemente una reflexión, ya es hora de que sepamos en el mundo en el que vivimos, que sepamos lo que hacen con nosotros y planteemos dirigir nosotros nuestras vidas, ningún hombre debe más que otro, todos somos iguales, pero que no solo sea juridicamente, sino también económicamente, hombres y mujeres, a todos nos afecta el mismo mal.


Por que otro es posible, porque otro mundo es necesario.

jueves, 17 de julio de 2008

martes, 8 de julio de 2008

Mil frikiformas y una sola zapatilla





Esto no tiene nombre

Goyo Ramos es uno de esos artifices de la música independiente que alegran todo tipo de bodorrio, desparrame y fiesta varia. Es un Gijonés con influencias de la música más dura de nuestro país (Luís Aguilé, Marta Sánchez y Bisbal), un especialista en telecomunicaciones (tiene una tienda de electrodomésticos) que tiene que componer y ensallar en la parte de atrás de su tienda, un hombre que se adelantó a su tiempo, sino miren y vean, dejaría sin palabras al mismísimo Risto.
http://goyoramos.iespana.es/
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